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LOS TOROS
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Lo que no sabes sobre las corridas de toros
El término "fiesta brava" no es un término apropiado, pues en primer lugar, no es ninguna fiesta torturar y matar a un animal y en segundo lugar el toro está tan confuso, psicológicamente atormentado y físicamente debilitado que es difícil clasificarlo como “bravo”. Por otro lado. ¿Cuán bravo puede ser un herbívoro? Los aficionados justifican el acto denominándolo una "tradición". Los opositores a las corridas de toros mantienen que no importa cuál sea la historia, las corridas de toros son un acto cruel que debería pertencer al pasado. VER VIDEO
El negocio
Uno de los grupos que más apoya las corridas de toros es la industria del turismo.Los agentes de viaje y los promotores de las corridas de toros describen la lucha como una competencia festiva y justa. Lo que ellos no revelan es que los toros nunca tienen la posibilidad de defenderse, y mucho menos de sobrevivir.
Muchos ex-toreros reconocidos han informado que a los toros se los debilita intencionalmente golpeándolos en los riñones y colgándoles pesas alrededor del cuello durante varias semanas antes de la lucha.
1 La Fundación Brigitte Bardot, un grupo francés que se opone a las corridas de toros, describe otros métodos utilizados para el debilitamiento de los toros: "La mayoría de las veces los animales entran al ruedo ciegos porque se los deja en la oscuridad durante 48 horas" antes del enfrentamiento. "Luego la gente golpea con bolsas de arena la cabeza del animal—por mucho tiempo y violentamente—para privar (al toro) de (sus) sentidos..."
Una práctica habitual es "rasurar" los cuernos de los toros serruchándoles algunas pulgadas. Los cuernos de los toros, al igual que los bigotes de los gatos, ayudan a los animales a orientarse, con lo cual un cambio repentino altera su coordinación.
El rasurar es una práctica ilegal. Por ello, a veces, después de la corrida un veterinario examina los cuernos del toro. Sin embargo, en 1997 la Confederación de Profesionales de Corridas de Toros, incluyendo 230 matadores de España, realizaron una huelga en oposición a dichas inspecciones veterinarias. Los manifestantes reclamaban que los veterinarios no tenían la "experiencia suficiente" para examinar a los toros.3 No obstante, muchos reconocen esto como otros de los aspectos de la corrupción que se infiltra en un negocio que proporciona a cada uno de los matadores profesionales más de US$ 1 millón al año. En 1996 España registró un total de US$ 1.400 millones en la venta de entradas.
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